ENFERMEDADES DE LA RETINA

Especialistas en oftalmología

¿Qué es la retina?

La retina es una fina capa de tejido que recubre el interior del ojo y es fundamental para la visión. Contiene células sensibles a la luz (fotorreceptores) que captan las imágenes y las envían al cerebro a través del nervio óptico. 

 

Cualquier daño o enfermedad que afecte la retina puede interferir en esta función, causando una pérdida parcial o total de la visión. Las enfermedades de la retina suelen ser graves y requieren diagnóstico y tratamiento precoz para evitar complicaciones irreversibles.

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Principales enfermedades de la retina

Existen varias enfermedades que pueden afectar la retina. A continuación, se describen las más comunes:

1. Degeneración macular asociada a la edad (DMAE):

La DMAE es una enfermedad degenerativa que afecta la mácula, que es la parte central de la retina responsable de la visión central, visión de los detalles y visión de los colores. Es una de las principales causas de pérdida de visión en personas mayores de 60 años.

 

Tipos:

 

  • DMAE seca: Es la forma más común y progresa lentamente. Se caracteriza por el adelgazamiento de la mácula debido al envejecimiento.
  • DMAE húmeda: Menos común pero más grave. Se produce cuando crecen vasos sanguíneos anormales debajo de la retina que pueden filtrar líquido o sangre, causando daño rápido y severo a la mácula.

Síntomas:

 

  • Pérdida de la visión central (dificultad para leer, conducir o reconocer caras).
  • Distorsión de las imágenes (líneas rectas que parecen onduladas).
  • Zonas oscuras o vacías en el campo visual.

Tratamiento:

 

  • DMAE seca: No tiene cura, pero se pueden ralentizar los efectos mediante una dieta rica en antioxidantes y suplementos vitamínicos.
  • DMAE húmeda: Tratamientos como la inyección de medicamentos antiangiogénicos dentro del ojo pueden detener el crecimiento de los vasos sanguíneos anormales y preservar la visión. En algunos casos, se usa tratamiento con láser.

2. Retinopatía diabética:

La retinopatía diabética es una complicación de la diabetes que daña los vasos sanguíneos de la retina. Si no se controla, puede provocar ceguera. Es más común en personas que han tenido diabetes durante muchos años o que no controlan adecuadamente sus niveles de azúcar en sangre.

 

Tipos:

 

  • Retinopatía diabética no proliferativa: Etapa temprana en la que los vasos sanguíneos se debilitan y pueden desarrollarse microaneurismas que provocan pequeñas fugas de sangre y líquido en la retina.
  • Retinopatía diabética proliferativa: Etapa avanzada donde crecen vasos sanguíneos anormales que pueden sangrar en el interior del ojo (hemorragia vítrea) y aumentar el riesgo de desprendimiento de retina.

Síntomas:

 

  • Manchas o puntos oscuros en la visión.
  • Visión borrosa.
  • Pérdida progresiva de la visión.

Tratamiento:

 

  • El control riguroso de los niveles de glucosa en sangre es fundamental para prevenir la progresión de la enfermedad.
  • Fotocoagulación con láser: Se utiliza para sellar los vasos sanguíneos que están filtrando líquido y prevenir el crecimiento de nuevos vasos.
  • Inyecciones de medicamentos antiangiogénicos: Ayudan a detener el crecimiento de vasos sanguíneos anormales.
  • Vitrectomía: En casos avanzados, se puede realizar una cirugía para eliminar el humor vítreo afectado por sangrado.

3. Desprendimiento de retina:

El desprendimiento de retina es una emergencia médica en la que la retina se separa de su posición normal en la parte posterior del ojo. Sin tratamiento inmediato, el desprendimiento de retina puede causar ceguera permanente.

 

Causas:

 

Puede ser causado por un desgarro o agujero en la retina, que permite que el líquido se filtre debajo de la retina y la separe de la pared ocular. También puede ser el resultado de una tracción vítrea (cuando el humor vítreo tira de la retina).

Síntomas:

 

  • Aparición repentina de destellos de luz.
  • Moscas volantes (pequeñas manchas que parecen flotar en el campo visual).
  • Sombra o cortina oscura en una parte del campo visual.

Tratamiento:

 

El tratamiento de urgencia es crucial. Dependiendo de la gravedad y la localización del desprendimiento, se pueden utilizar diferentes técnicas quirúrgicas, como:

 

  • Retinopexia neumática: Se inyecta una burbuja de gas en el ojo para empujar la retina de vuelta a su lugar.
  • Cerclaje escleral: Se coloca una banda alrededor del ojo para presionar la pared ocular y reducir la tracción sobre la retina.
  • Vitrectomía: Se extrae el humor vítreo que está causando la tracción en la retina y se reemplaza con gas o líquido.

4. Oclusión de la vena o arteria retiniana:

La oclusión ocurre cuando un vaso sanguíneo que suministra sangre a la retina se bloquea, lo que provoca una pérdida repentina de la visión.

 

Tipos:

 

  • Oclusión de la arteria central de la retina (OACR): Un bloqueo en la arteria central puede causar una pérdida súbita y grave de la visión. Es una emergencia ocular que requiere atención inmediata.
  • Oclusión de la vena central de la retina (OVCR): El bloqueo de la vena principal que drena la retina provoca acumulación de sangre y líquido, causando daño a la retina.

Síntomas:

 

  • Pérdida repentina de la visión en uno de los ojos.
  • Visión borrosa.

Tratamiento:

 

  • El tratamiento depende del tipo de oclusión. En el caso de la oclusión arterial, la intervención temprana puede mejorar las posibilidades de recuperación. Para la oclusión venosa, los tratamientos incluyen inyecciones de medicamentos antiangiogénicos y fotocoagulación con láser.

Diagnóstico de las enfermedades de la retina

El diagnóstico de las enfermedades de la retina se realiza a través de una serie de pruebas oculares que incluyen:

 

  • Oftalmoscopia: Permite observar directamente la retina y evaluar su estado.
  • Angiografía con fluoresceína: Utiliza un tinte fluorescente para resaltar los vasos sanguíneos de la retina y detectar fugas o bloqueos.
  • Tomografía de coherencia óptica (OCT): Es una prueba de imagen no invasiva que proporciona imágenes detalladas de la retina y ayuda a detectar anomalías en las diferentes capas de la retina.

Tratamientos para las enfermedades de la retina

El tratamiento de las enfermedades de la retina depende del tipo y la gravedad de la condición. En muchos casos, se utilizan tratamientos como:

 

  • Medicamentos inyectables (antiangiogénicos, esteroides).
  • Tratamientos con láser (fotocoagulación).
  • Cirugías como la vitrectomía para afecciones más graves como el desprendimiento de retina o complicaciones de la retinopatía diabética.

Prevención de las enfermedades de la retina

Si bien algunas enfermedades de la retina, como la DMAE o el desprendimiento de retina, pueden ser difíciles de prevenir, existen medidas que pueden reducir el riesgo de desarrollar otras enfermedades:

 

  • Controlar adecuadamente la diabetes y la hipertensión.
  • Mantener una dieta rica en antioxidantes y evitar el tabaquismo.

Someterse a revisiones oftalmológicas periódicas, especialmente si se tienen factores de riesgo como la diabetes, antecedentes familiares de enfermedades retinianas o alta miopía